Hemos nacido en un mundo en el que la naturaleza se basa en la violencia, en el matar para vivir. Las religiones que defienden la bondad consideran al ser humano como el más evolucionado, no solo desde el punto de vista biológico sino espiritual, dejando el lugar más bajo de la escala para los vegetales, los seres vivos que menos dependen de otras muertes (aunque las especies más evolucionadas, en menor medida que los animales, tambien se han vuelto dependientes de otras muertes).
Llevamos la violencia por la supervivencia grabada a fuego en cada gen de nuestro cuerpo; hasta la ejercemos en nuestro interior, creamos y destruimos nuestras células por el bien del cuerpo entero. Se suele comparar a las entidades con un organismo vivo para recordar a sus integrantes que deben colaborar entre si. Lo que no se les recuerda es que si en un organismo hace falta destruir una parte, se destruye. Y se nos ha enseñado que tenemos que ser buenos: anda ya!
Lo peor es que es cierto, la mayor parte de la gente, pese a sus instintos violentos (¿quién no los tiene?) se siente mejor consigo misma en mayor medida cuanto mejor obra (y cuanto más consigue de los demás, tambien, para que negarlo).
Joder, no se podía haber creado un universo basado en la cooperación, no en la muerte?¿quien puede negar que el ser humano es superior a diós, cuando está dando los pasos para crear una forma de vida no basada en la muerte?
Viva la robótica: el día en que el mundo esté regido por máquinas, tal vez hayamos triunfado jajaja
lunes, 2 de abril de 2007
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